jueves, 20 de agosto de 2009



Tasa de cambio fija con minidevaluaciones: en el año 1967, Colombia adoptó un sistema de minidevaluaciones como mecanismo para determinar la tasa de cambio. Los años previos se habían caracterizado por las dificultades de las autoridades para mantener un esquema de tasa de cambio fija, debido a la permanente escasez de divisas generada por las dificultades externas que enfrentaba la economía.

Esta escasez de divisas había llevado a las autoridades a permitir varias devaluaciones considerables, que generaron inestabilidad en la economía. Bajo este esquema el Banco de la República determinaba día tras día el precio al que se podían negociar las divisas, en un proceso que aumentaba de manera constante el precio de la moneda extranjera. Este aumento paulatino en la tasa de cambio buscaba corregir la persistente escasez de divisas sin incurrir en los traumatismos que generaban las cuantiosas devaluaciones de los años previos.

Para implementar este régimen de tasa de cambio, se estableció un control a la entrada y salida de capitales; así, cualquier transacción que se hiciera con moneda extranjera debía realizarse por medio del Banco de la República, ya que esta institución era la única legalmente autorizada para comprar y vender moneda extranjera.

Banda cambiaria: entre 1994 y 1999 se adoptó el esquema de la denominada banda cambiaria. A diferencia del esquema de minidevaluaciones —en el que el Banco de la República determinaba cada día el precio al que se podían negociar las divisas—, el régimen de la banda cambiaria permitía que la tasa de cambio oscilara de acuerdo con las variaciones de la oferta y la demanda de la moneda extranjera; sin embargo, estas fluctuaciones no podían ir más allá de los límites de un rango o “banda”, determinados por el Banco de la República; lo que significaba que la tasa de cambio fluctuaba libremente, pero con un límite inferior y un límite superior. Cuando la tasa de cambio llegaba a alguno de los dos límites y amenazaba con salirse de éstos, el Banco de la República intervenía en el mercado de divisas comprando, si había exceso de oferta, y vendiendo, si había exceso de demanda.

De esta manera, el sistema de banda cambiaria tenía las características de un esquema de tasa de cambio flexible, cuando la tasa de cambio estaba dentro de la banda, pero funcionaba como un sistema de tasa de cambio fija, cuando la tasa de cambio alcanzaba alguno de los límites de la banda.

Tasa de cambio flexible: desde septiembre de 1999, la economía colombiana funciona con un régimen de tasa de cambio flexible. En este sistema, la tasa de cambio sube y baja libremente de acuerdo con la oferta y la demanda de divisas; sin embargo, aunque las autoridades permiten que la tasa de cambio se mueva libremente, en algunos momentos se pueden generar desequilibrios en la economía nacional; por este motivo el Banco de la República tiene la capacidad de intervenir en el mercado de divisas cuando lo considere indispensable.